La herpangina es una infección vírica que afecta principalmente a la cavidad oral y la garganta. Se caracteriza por la aparición de pequeñas úlceras o ampollas en el interior de la boca, acompañadas casi siempre de fiebre repentina y dolor al tragar.
Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, es especialmente frecuente en niños menores de 10 años. Suele aparecer en brotes durante los meses de verano y principios de otoño, y se transmite con bastante facilidad entre los más pequeños.
A pesar de que en la mayoría de los casos se resuelve sola en una o dos semanas, es importante identificarla bien y saber cuándo necesitas apoyo profesional para gestionar las molestias y descartar complicaciones.
La herpangina está causada por un grupo de virus denominados enterovirus, entre los que destacan los virus Coxsackie del grupo A. Estos virus se transmiten principalmente a través del contacto directo con las secreciones de una persona infectada: saliva, mucosidad nasal o heces.
El contagio es muy sencillo en entornos donde los niños comparten espacios y objetos, como guarderías o colegios. El período de incubación —es decir, el tiempo que pasa desde el contagio hasta que aparecen los síntomas— suele ser de 3 a 5 días.
Una vez que el virus entra en el organismo, el sistema inmunitario responde generando inflamación en la mucosa oral, que es la capa interna de la boca. Eso explica la aparición de esas características pequeñas vesículas blanquecinas o grises rodeadas de un halo rojo.
El síntoma más llamativo es la aparición de úlceras en la parte posterior de la boca: en el paladar blando, las amígdalas, la úvula (el «campanillo») y la faringe. Estas lesiones suelen ser pequeñas —de 1 a 2 milímetros— y muy dolorosas al contacto con alimentos o líquidos.
Junto a las úlceras, los síntomas más comunes incluyen fiebre alta de inicio brusco, que puede superar los 39 °C, dolor de garganta intenso, dificultad para tragar, babeo excesivo en los más pequeños y pérdida del apetito. En algunos casos también aparecen dolor de cabeza, náuseas y malestar general.
Es habitual que los niños se muestren irritables y rechacen comer o beber, precisamente por el dolor que les genera el contacto con las lesiones. Esto puede llevar en algunos casos a una deshidratación leve, que conviene vigilar.
La herpangina se confunde con frecuencia con otras afecciones que también provocan lesiones en la boca. Conocer las diferencias es útil para actuar correctamente.
El herpes oral, causado por el virus herpes simple tipo 1, genera úlceras principalmente en los labios y en la parte anterior de la boca. La herpangina, en cambio, afecta sobre todo a la parte posterior de la cavidad oral. Además, el herpes tiende a reaparecer en los mismos lugares, mientras que la herpangina suele producirse una sola vez.
La enfermedad mano-pie-boca también está causada por enterovirus y comparte algunos síntomas con la herpangina. La diferencia clave es que la enfermedad mano-pie-boca produce erupciones cutáneas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las nalgas, mientras que la herpangina no suele causar lesiones fuera de la boca.
Las aftas o úlceras aftosas son lesiones que aparecen en la mucosa oral sin fiebre asociada y sin un origen vírico claro. La herpangina sí va acompañada de fiebre y tiene una causa infecciosa concreta, por lo que el contexto clínico es muy diferente.
En la mayoría de los casos, la herpangina tiene una duración de 7 a 10 días. Los primeros días suelen ser los más difíciles, con la fiebre más alta y las lesiones más dolorosas. A partir del cuarto o quinto día, los síntomas comienzan a remitir progresivamente.
Las úlceras van cicatrizando solas sin dejar marca. La fiebre también cede de forma natural, aunque en algunos casos puede mantenerse elevada durante 3 o 4 días. Es fundamental mantener una buena hidratación durante este periodo, especialmente en niños pequeños.
Al tratarse de una infección vírica, la herpangina no responde a antibióticos. El tratamiento es fundamentalmente sintomático: se trata de aliviar las molestias mientras el propio sistema inmunitario combate el virus.
El profesional sanitario puede recomendar analgésicos o antiinflamatorios adecuados para la edad del paciente, así como colutorios o geles específicos para reducir el dolor en la mucosa. Es importante no automedicarse, especialmente en niños, y consultar siempre con un profesional antes de administrar cualquier medicamento.
Desde el punto de vista de la salud bucodental, mantener una higiene oral suave pero constante durante el proceso es clave para evitar infecciones secundarias. Una limpieza dental profesional previa a episodios de infección puede contribuir a que la mucosa oral esté en mejores condiciones para recuperarse.
Aunque la herpangina suele resolverse sin intervención médica, hay situaciones en las que debes buscar atención profesional sin demora. Si el niño lleva más de 24 horas sin beber líquidos, si la fiebre supera los 40 °C o si los síntomas empeoran después del cuarto día, es imprescindible consultar.
Desde la clínica dental, podemos ayudarte a evaluar el estado de la mucosa oral, descartar otras lesiones y orientarte sobre cómo cuidar la boca durante el proceso de recuperación. Si tienes dudas sobre el estado de la boca de tu hijo, nuestro equipo de odontopediatría en Alicante está preparado para atenderte con rapidez.
También es recomendable acudir si aparecen úlceras que no cicatrizan en dos semanas, si las lesiones son muy extensas o si se repiten con frecuencia. En esos casos, conviene hacer una valoración más detallada para descartar otras patologías de la mucosa oral.
Dado que la herpangina es altamente contagiosa, las medidas de prevención se centran en interrumpir las vías de transmisión del virus. El lavado de manos frecuente y correcto es la herramienta más eficaz, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
Evitar compartir utensilios, vasos, juguetes o cualquier objeto que haya estado en contacto con la boca de un niño infectado es también fundamental. Durante el periodo activo de la enfermedad, se recomienda que el niño no acuda a la guardería o al colegio hasta que la fiebre haya cedido y las lesiones estén en fase de cicatrización.
Mantener un buen estado general de salud bucodental refuerza la barrera protectora de la mucosa oral. Una boca sana, con encías fuertes y una higiene adecuada, está mejor preparada para hacer frente a cualquier infección.
No. A pesar de que el nombre puede generar confusión, la herpangina no está causada por el virus del herpes. Es producida por enterovirus, concretamente por los virus Coxsackie, que son virus completamente distintos. La similitud en el nombre se debe únicamente al aspecto de las lesiones, que recuerda visualmente a las del herpes.
Sí, aunque es mucho menos frecuente. Los adultos suelen tener inmunidad desarrollada frente a los enterovirus más comunes gracias a exposiciones previas. Sin embargo, personas con el sistema inmunitario debilitado o que no hayan tenido contacto anterior con el virus pueden contagiarse y presentar síntomas similares a los de los niños.
La recomendación general es esperar a que el niño lleve al menos 24-48 horas sin fiebre y que las lesiones orales estén en fase de cicatrización antes de reincorporarse al colegio o la guardería. Es importante consultar con el pediatra o el médico de familia para que valore cada caso de forma individualizada.
La propia herpangina no daña directamente los dientes. Sin embargo, el dolor intenso puede hacer que el niño descuide la higiene oral durante varios días, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana. Además, si el niño bebe más zumos azucarados para hidratarse, esto puede incrementar el riesgo de caries. Retomar una higiene suave pero constante en cuanto las molestias lo permitan es muy importante.
En algunos casos, el profesional puede recomendar colutorios con efecto analgésico o antiinflamatorio para aliviar el dolor. Sin embargo, no todos los enjuagues son adecuados para niños y algunos pueden irritar aún más la mucosa inflamada. Consulta siempre con tu dentista o pediatra antes de usar cualquier producto dentro de la boca durante un episodio de herpangina.
En Clínica Asilpa sabemos que ver a tu hijo con la boca llena de llagas y fiebre alta puede ser muy angustiante. Por eso, nuestro equipo está aquí para ayudarte a entender qué está pasando, evaluar el estado de la mucosa oral y darte las pautas que necesitas para superar el episodio de la mejor manera posible. Si tienes dudas, si los síntomas no mejoran o simplemente quieres que un profesional valore la boca de tu hijo, no esperes. Contamos con un equipo especializado en odontopediatría en Alicante y con servicio de urgencias dentales en Alicante para atenderte cuando más lo necesitas. Pide tu cita y deja que te ayudemos.
Tu privacidad es importante para nosotros
El sitio web quiere usar cookies opcionales para mejorar la experiencia y compartir datos con socios publicitarios, lo que implica la transferencia de datos a terceros países con riesgo de acceso por autoridades públicas. La Política de Cookies detalla las cookies y permite cambiar o revocar el consentimiento en cualquier momento.
Volver
Tu privacidad es importante para nosotros
Puedes configurar tus preferencias y elegir como quieres que tus datos sean utilizados para los siguientes propósitos.